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La fibra sagrada

La lana, una de las fibras más antiguas y versátiles conocidas por la humanidad, ha sido apreciada y utilizada durante siglos en diversas culturas alrededor del mundo. Desde la antigüedad, ha desempeñado un papel fundamental en la vestimenta, el abrigo y la creación de textiles de alta calidad. A pesar de los avances tecnológicos y el auge de materiales sintéticos, la lana continúa siendo apreciada por sus cualidades únicas y su conexión con la naturaleza.

¿Sabías que?…

Los egipcios consideraban la lana como materia impura. No se podían confeccionar vestidos litúrgicos ni atuendo que pudieran entrar en contacto con los rituales sagrados y usos del templo, ya que proviene de un animal que luego sería sacrificado.

Puede absorber y repeler agua simultáneamente. Cuenta con una superficie exterior compuesta por escamas microscópicas que se superponen, lo que crea una barrera que ayuda a repeler el agua. Estas escamas evitan que el agua penetre fácilmente en la fibra, lo que hace que sea resistente a la absorción inmediata. Sin embargo, debido a la estructura en espiral de la proteína queratina presente en la lana, las fibras tienen pequeños espacios entre las escamas que pueden retener pequeñas cantidades de agua en forma de vapor o humedad. Esto permite que pueda absorber la humedad del aire o de su entorno circundante. La capacidad de absorber y liberar la humedad de manera controlada permite que regule la temperatura. Puede absorber la transpiración y la humedad del cuerpo y luego liberarla gradualmente al ambiente, lo que ayuda a mantener una sensación de confort térmico.

La producción de lana se ha estancado. En los años 80 se producían en el mundo 2.820 toneladas, a comienzos del siglo XXI la producción se ha visto reducida a 2.300. La competencia de los textiles sintéticos es fuerte.

Resiste el fuego. Su estructura, que está compuesta por fibras de queratina, le confiere cierta resistencia al fuego. Cuando se la expone, tiende a quemarse lentamente en lugar de derretirse o encenderse rapido. Además, tiene la capacidad de auto extinguirse, lo que significa que dejará de arder una vez que se retire la fuente de calor.

Tiene propiedades antibacterianas. La superficie contiene una sustancia llamada lanolina, que es una cera natural producida por las ovejas y le confiere propiedades antibacterianas  ayudando a protegerla de la proliferación de bacterias y hongos. La lanolina actúa como una barrera protectora en la superficie impidiendo que las bacterias se adhieran y crezcan en las fibras. Esto hace que la lana sea menos propensa a la acumulación de olores y a la formación de bacterias que pueden causar problemas de higiene.

Es biodegradable y renovable. Al ser un material natural, se descompone de forma natural en el medio ambiente, lo que la hace biodegradable. Es un recurso renovable, ya que se puede obtener de las ovejas mediante la esquila anual. A medida que las ovejas crecen, su lana vuelve a crecer y puede ser esquilada nuevamente, lo que permite un suministro continuo sin agotar los recursos naturales.

La lana es mucho más que una simple fibra; es un testimonio de la relación simbiótica entre el ser humano y la naturaleza. Su versatilidad, calidez y durabilidad la convierten en una elección inteligente tanto para la moda como para el hogar. A medida que nos adentramos en un futuro cada vez más consciente del medio ambiente, la lana emerge como una alternativa sostenible y respetuosa con la naturaleza. A través de la comprensión de su historia, producción y beneficios, podemos apreciar aún más esta fibra natural y aprovechar sus cualidades únicas.

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Inés Neira

CFO Conexarte
Periodismo de moda